jueves, 24 de abril de 2008
martes, 22 de abril de 2008
Tesoros
todos tenemos una parte genial, una parte tan intima que le damos un valor infinito, un valor casi absurdo.
Hablo de esos tesoros, que solo algunos son capaces de ver.
la gente pasa por delante sin fijarse en tu cara.
hay otra que no se fija en quien eres.
y hay otra que no se empeña en conocerte.
sin embargo siempre habrá alguien que busque tu tesoro, y lo más importante, que le de valor.
Cada uno es como es, y si no te gusta, es que no merece la pena que haya un vinvulo entre los dos.
Por ejemplo hay gente que no saca fuera lo que tiene dentro.
y en cierta parte es logico.
para mí, serí absurdo que todo lo que yo piense y lo que yo siento lo tuviese que ir sacando por ahí, como si no tuviese ningun valor, como si fuese algo inofensivo para mi.
Sin embargo, tambien hay veces que le tienes que decir al mundo que estás aqui, y que tu tambien piensas, y que tu tambien sientes.
y ahi cada uno lo hace como puede.
a mi personal mente me gusta escribirlo, sea como sea.
pero la mayoria de las veces no lo dejo claro. me gustan muchos los dobles sentidos, los juegos de palabras...
de manera que si de verdad quieres saber lo que me pasa tienes que poner empeño en saberlo...
no es tan facil como escuchar...
habrá a gente a la que eso le parecerá una bobada, pero a mi me parece muy simple.
¿¿tu te crees que si alguien tiene un tesoro en una isla desierta, va ir diciendo por ahi donde lo tiene enterrado???
logicamente no.
y eso es, mis tesoros estan escondidos, pero tienen un mapa, y si quieres saber donde estan solo tienes que buscar un poquito. jeje.
viernes, 11 de abril de 2008
nuestras horas... incorrectas?? perfectas?? incandescentes e interrogantes horas.
con un momento más serñia feliz.
con un momento más seria completamente incandescente.
lástima que quiereas apagarme.
:
Dame una sola sonrisa
Y te devolveré un millón de ilusiónes
Dame un hola que me haga ver
Que alguna necesidad tenias
De verme aparecer
O al menos que te gusta
Dame una sola sonrisa
Y te regalare un millón de mares en calma
No me digas adiós como si nada
Como si no te doliese separarnos una vez mas
Como sin no supieses que hasta tiempo lejano
No nos veremos
Dame una sonrisa
Pero que sea de verdad
Que sea de esas que cuando la veo
me dan gans de no dejar de sonreir
Para devolverte la sonrisa
Para seguir tu cadena
Para resultarte asi, alguien parejo a tus emociones
Por eso cuando te miro
Y en tus ojos no se que veo,
pero no es alegría,
Yo no se ponerme alegre,
Y me derrumbo en la inconsciencia de mi estado
De tu estado
Sin saber como estoy
Sin saber como dejar de estarlo
Viendo una sola salida
Que se dibuja en tu cara
A modo de sonrisa
gracias por esas sonrisas que me regalste
gracias por aquells sonrisas, que sin querer
inconsicentemente
algun dia
me daras,
y hara que por fin
sean parte de mi inconsciencia maldita
de mis celebtres emocionres
de mi insospechado estado
gracias de nuevo,por devolverme la sonrisa
"sonrie una vez y te verás sorprendido por miles de sonrisas"!
gracias por la enseñanza.
lunes, 7 de abril de 2008
jueves, 3 de abril de 2008
Un cuento: El elefante encadenado
El libro va a cerca de una persona que hace terapia con "el Gordo" que es un psicologo, que usa en sus terapias cuentos para solucionar o buscar solucion a los problemas que el paciente le cuenta.
El libro esta muy bien y os lo recomiendo a tod el mundo, su titulo es "Cuentos para Demián" y tambien tiene una segunda parte que se llama "Cuenta Conmigo", que esta tambien muy bien.
- No puedo -le dije- NO PUEDO!!
- Seguro? - me preguntó el gordo.
- Sí, nada me gustaría más que poder sentarme frente a ella y decirle lo que siento... pero sé que no puedo.
El gordo se sentó a lo Buda en esos horribles sillones azules del consultorio, se sonrió, me miró a los ojos y bajando la voz (cosa que hacía cada vez que queria ser escuchado atentamente), me dijo:
- Me permitís que te cuente algo?
Y mi silencio fue suficiente respuesta.
Jorge empezó a contar:
Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí, como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefange quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría con facilidad, arrancar la estaca y huir.
El misterio es evidente:
Que lo mantiene entonces?
Por qué no huye?
Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a alún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia:
-Si está amaestrado, por qué lo encadenan?
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvidé del msterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.
Hace algunos años descubrí que por suerte para mí, alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.
Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.
Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo.
La estaca era ciertamente muy fuerte para él.
Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía...
Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Este elefante, enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree, pobre, que NO PUEDE.
El tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a custionar seriamente ese registro.
Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...
- Y así es, Demián. Todos somos un poco como ese elefante del circo: vamos por el mund atados a cientos de estacas que nos restan libertad.
Vivimos creyendo que un montón de cosas "no podemos" simplemente porque alguna vez, antes, cuando éramos chiquitos, alguna vez, probamos y no pudimos.
Hicimos entonces lo del elefante: grabamos en nuestro recuerdo:NO PUEDO.... NO PUEDO Y NUNCA PODRÉHemos crecido portando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar.Cuando mucho, de vez en cuando sentimos los grilletes, hacemos sonar las cadenas o miramos de reojo la estaca y confirmamos el estigma:NO PUEDO Y NUNCA PODRÉ!!!!Jorge hizo una larga pausa; luego se acercó, se sentó en el suelo frente a mí y siguió:-Esto es lo que te pasa, Demi, vivís condicionado por el recuerdo de que otro Demián, que ya no es, no pudo.Tu única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tu corazón....TODO TU CORAZÓN.Recuentos para DemiánJorge BucayEd. Nuevo Extremo

