12 dias apostólicamente entregados a aprender como de un Dios bajado de los cielos como un simple cúmulo de situaciones, que se entre mezclan con sentimientos, de unos, de otros, y se proclaman ser y señor de nuestro nuevo rumbo.
Dias extremadamente largos (que no excesivamente) hacen que las noches sean hoy un sueño (literalmente) relaciones: empezadas o alimentadas, alimentan, a su vez, el principio de una nueva relacion, conjunta, entre cada uno de nosotros y un todo.
Nunca antes había entendido por completo el significado entero de una palabra; algo más que letras seguidas, que se juntan para dar un sentido, a un concepto sonoro antes aplicado. Hablo, más bien, de un concepto nuevo al que hoy le adjunto una palabra anterior.
Hermandad.
El sentido de todo lo anterioromente mentado.
si los amigos se cuentan con los dedos de una mano, los hermanos se cuentan con la palma de dos manos. la tuya y la mia. que se juntan la primera vez para saludarse, y se buscan al chocar contra una espalda en un caluroso abrazo.
Somos únicos(¿ñoños?), con nuestros defectos, o nuestras virtuosas habilidades, uniendonos en uno (o en pequeños grupos), teniendo grandes experiencias en la vida (a veces compartidas), Sintiendo cada paso que damos en todo esto.
Max Jacob estaba convencido de que la emoción artistica acaba, cuando el análisis y el pensamiento intervienen.Y creo que yo estoy convencido de que estoy de acuerdo con él.
Persuasión en la mirada de un gallo afónico Que te convence por corriente y por necesidad De dejar a un lado el reposo agónico Que te separa tanto de la vida como de la realidad
El gallo afónico te suplica con la mirada Te mira suplicando que te levantes y andes Como Jesucristo con Lázaro (levántate y anda) Como hacía antes la vida con su decir pedante.
¿Y si el gallo no te mira suplicante? Quizás tenga simplemente mirada de gallo Insignificante a todo pero aparentemente atenta Aplastantemente insustancial, elegante en el desmayo.
Quizás todos los gallos del mundo miren de ese modo Pero este es el único gallo con el que me he cruzado Es al único al que le otorgo un poco de todo De todo eso que me sirve para dejarme hipnotizado
La “auto-Hipnos” es algo peligroso a la vista de un ser humano dotado de vida Pero no para un gallo Si cada vez que me miro en el espejo me digo “levantate y anda” Pero no soy capaz de levantar ni mi voz ronca Quizá tenga problemas para auto-hipnotizarme Quiza tenga problemas para levantarme y andar Quiza tenga problemas incluso para tomarme en serio Y otorgarme la lujosa capacidad de decidir como un ser humano.
martes, 18 de agosto de 2009
Moraleja: no todo en esta vida tiene moraleja (para todos), pero la distribución de las palabras en la hoja le da a todo un toque mucho más didáctico, y un choque frontal de fluidez. Que paradójico…
Me asombro de ti mismo Cuando te veo mirándome al espejo Tienes ese toque de civismo Que te hace parecer algo más viejo
Eres sombra y luz y encrucijada Asiendo de una mano el control de-mente Te mantienes boca abajo en la mirada Manifestando lo que quieres, al de enfrente
Luz, Sombra, sobra cada puente Que interpone ese camino entre tu yo. Sin agua ni río, simplemente, Cruza sin miedo a la corriente, Sin penumbra que hiele el frío, Sin mojarse en el sombrío ( calor ) De decir vente
Cada lágrima es una gota de cordura En esta locura errante e inútil, llamada tristeza O mejor denominada, para la mayoría de las veces, “período de no alegría desbordante”
(Las exageraciones, en estos casos, suelen ser muy peligrosas).
Sus pies estaban demasiado doloridos para correr, pero su prisa pesaba más en la balanza. Llegaba tarde a la estación de trenes camino de un nuevo trabajo (su último objetivo a corto plazo, con sueños a largo plazo).
Su parsimonia al andar resultaba graciosa al contrastarla con sus movimientos desenfrenados. Digamos que no estaba hecho para el movimiento. No como su maleta, que pese a ser inerte, parecía nerviosa. Si fuese una persona diría que estaba teniendo un ataque epiléptico, claro que, eso en una maleta, en principio, es imposible. Supongo que será un cúmulo de coincidencias: los adoquines colocados irregularmente en el suelo, las ruedas rotas, la falta de maña de nuestro amigo…
El caso es echarle la culpa a él, que no ha roto un plato nunca; quizá haya matado, o robado a los más pobres, no te digo que no, pero no ha roto un plato nunca. Al fin y al cabo, ¿Quién no ha hecho nunca algo de lo que luego se arrepiente?, la gente no para de hacer cosas… y en algunas se tiene que fallar. Todo es cuestión del perdón que la gente le quiera otorgar (como si fuese un diploma que te exime de toda responsabilidad). Hay quien dice que se puede perdonar, pero el rencor está ahí, hay que castigar los crímenes. No se. Cada uno piensa una cosa, es el problema de este mundo (y su gracia). Quizá terminar en su vida con todo lo que no le aflige sea un crimen, acabar con cada uno de los problemas que no le pertenecen, como quien mata a una mosca. O quizá, quedarse con todo lo que era suyo y largarse de su ciudad no estuvo bien visto, al fin y al cabo, coger todo lo que le pertenecía… era un robo en toda regla.
Quizá por eso pierde el tren, pierde la entrevista de trabajo en la ciudaden la que deseaba vivir y es castigado con una vida diferente a la que aspiraba y exactamente igual a la que detesta.
Le queda el último consuelo. Sabe como ha sido su vida hasta ahora en ese lugar, pero no sabe como será. Lo bueno de la vida es que lo que queda no está decidido aún; justo lo interesante de la vida, que es lo que está por vivir, no está visto por nadie todavía.
Por eso se dedicará a solucionar los problemas de todo aquel con que se encuentre, y dará todos sus bienes a aquel que lo necesite. Quizá ese sea su castigo, o un nuevo robo (a sí mismo), o quizá simplemente sea una decisión más en una vida sin decidir.
Quizá fue una suerte sentarse en un banco de la estación a pensar todo esto, o quizá un temible error, el verdadero castigo. El caso es que mientras estaba sentado vio como se alejaba el tren en el que supuestamente viajaban todos sus planes de futuro y vio otro venir, curiosamente venia con retraso, y curiosamente ese era su verdadero tren, ese le lleva a la ciudad donde le espera la entrevista de trabajo, y ese es el tren que debería coger para encaminarse a su nueva vida.
Moraleja: a veces, pararse a mirar las cosas es más efectivo que pararse a no mirar las cosas…. Y viceversa.