viernes, 19 de febrero de 2010

La magia del momento proviene de dos almas,

Que juegan al escondite,

Después al pilla-pilla,

Y por último, a ver cual es más pura.

Su fuerza es carnal pero su vida es metafísica,

Es versátil y escapista de lo agrio.

Se desenvuelven mejor en la espesura,

Entre sentidos y quejidos,

Dándole la espalda al cielo, al menos una de ellas,

Siendo la otra, la alumbrada por la luz de la luna

En medio de la noche.

Se petrifican como dos escaparates,

que no se mueven pero muestran al mundo su interior.

Pero son dos escaparates íntimamente postrados ante sí.

Sólo se muestran al caer el dolor y el sufrimiento,

Al vencer el vértigo de lo humano,

Y el deseo de inanición del desaliento.

La respiración se acompasa y la vida se detiene en un instante

El mundo se postra ante ellos y la muerte pasa de largo vistiéndose de piedad.

EL color de las cosas parpadea y se muestran cuerdos por fin,

Para darle algo de sentido a romA

Y a todos sus habitantes.

Son entonces una menos de las almas atormentadas

Una más de las almas en paz,

Son entonces el descanso de la vida en una eternidad,

Y todo lo que conlleva ser un alma pura.

jueves, 28 de enero de 2010

Siempre se aspira a algo +

Las musas son caprichosas, y eligen, al pasar, sus victimas.

Reviven muertos de rabia por las esquinas, y dan por zanjadas las victorias cuando ellas desean.

Maldicen a un hombre con sólo callarle, y le ahogan hasta minarle el orgullo, hasta reducir a las cenizas los cigarritos de después, Pero sin un antes para merecerlo.

Las musas abusan del odio y del amor.

Las musas aspiran venenos sin ser aniquiladas, pero aniquilan con su veneno a cualquier aspirante a algo más.

El mundo se rinde a sus plegarias y se regocija en torno a sus adornos, como si de verdad sirvieran para algo.

La muerte se remata con su presencia y se mengua a la voz de su ignorancia. De su genialidad.

Las musas abusan del amor; y del odio sacan todos sus frutos, sacrificando el escaparate del dolor, y dejando paso al probador de la tristeza.

Las musas se ven a sí mismas como algo necesario para alguien como yo, por eso se pierden en la espesura cuando me veo a mi mismo en la cartelera de hoy; por eso encienden la sirena cuando me duermo, para dejar volar a la imaginación, y dar sentido a los automóviles, cuando derrapan sin cesar en la rotonda sin salidas, dentro de mi cabeza.

La vida revive con su presencia y se expande absorto por la voz de la ignorancia, de la que, como siempre le queda aun algo que aprender.

Las musas abusan, del odio y del amor. Pero no por placer, si no por gusto. EL gusto que dan a la vida con su presencia y con su ausencia, y con el juego de idas y venidas.Y sus consecuencias.

sábado, 16 de enero de 2010

Los caminos del arte, para entederlo.


Premeditación o espontaneidad.
Claridad, voto de confianza,
confianza en el voto.

Oscuridad, locura imparable,

cordura desatada.

Sencillez y color,

imposibles posiciones,

un mismo papel.

Escritura, pintura,

altura.

Felicidad, tristeza,

fervores anclados

en pasados predispuestos,

futuros ya pasados,

presentes con dedicatoria para el afortunado.

Colocación minuciosa,

desorden y prisa.

Todo, lo mismo.

Nada, entendido.

Todo, expresado.

Nada, entendido.

Todo, reflexionado.

Nada, entendido.

Todo, ligado.

Nada.


(P.D.) lo que digo nunca es una espada, aunque lo parezca

viernes, 8 de enero de 2010

La sociedad celeste



El cielo es extenso,

Las nubes, sus vestidos, que le tapan en inverno,

O cuando llega la lluvia.


Las nubes bajas, más cercanas,

Resultan más reales, incluso amigables.

Las altas son más lejanas, podrían haber sido pintadas,

Se mueven con lentitud,

Y desafían con un torrente más,

Jactándose, de nuevo,

De su posición superior en este mundo.


El cielo (la sociedad).

Las nubes (las gentes que la dan forma).

Unas mundanas, cercanas y acotadas superiormente.

Otras altivas, lejanas y acomplejadas superiormente.


Gracias a Dios, los limites no son permanentes,

Las acotaciones son débiles,

Y los complejos, curables.

martes, 15 de diciembre de 2009

Acompañame... un noche más...


Algo entendiste mal, no era así.
Tu nos conquistaste con tu mirada, agónica.
Acostumbrado como estabas a conquistar,
No te diste cuenta de tu nueva vida, insólita.

Creo que estabas confundido, no era de ese modo,
Cuando te alimentabas sin hambre aparente,
Y cuando con hambruna evidente ni te movías.
No te diste cuenta de cómo beber, hasta diciembre.

Te resultó errónea esta partida, la perdiste.
Ya no te encierras en iglús verdes,
Ni miras la rueda como un gran invento prehistórico, y cansino.
Ya no ves la vida tomando pipas, como quien ve el partido el domingo en un bar.
Ya no echas esa mirada expectante que te trajo a esa nueva vida.
Ya no te cuelgas de barrotes blancos,
Ni huyes entre huecos pinzados.
Ya no acompañas el silencio nocturno
Con el ímpetu de afilar tu dentadura.

En fin… ya no nos acompañas… en General.

jueves, 26 de noviembre de 2009

El solilunio celeste

A lo mejor abro los ojos

Y veo un sol desnudo, entre cristales tintados.

O quizá los dejo a prisión de cerrojo,

Y no compruebo si hay sol, o colores pintados.


La luz reflejada es visible,

Como las palabras,

Que se entremezclan con las sombras

Y forman un diálogo de visibles racimos.


Racimos de varios tipos de expresión almacenada,

Que se vuelven más dulces, con el tiempo,

Y que con el tiempo, se pasan.


A lo mejor abro los ojos

Por no verte a cada instante en esta mente.

O quizá los dejo, a prisión de cerrojo,

Y no compruebo que has salido hoy,

Pintada de ocres colores extraños.


Manifestando una despilfarrada devoción por la belleza,

Que te persigue en el camino de la auto-mirada,

Y que se entremezcla con tu entrada a los cielos.



miércoles, 4 de noviembre de 2009

El espejo que ponia el corazón en el lado derecho de la persona


Es de extrañar, que un extraño,

Siendo él el más vil y despiadado de tus satélites

Sea capaz de descomponer en dos tu existencia

Y de coexistir sin más en el espacio.

En tu espacio, concretamente.


Es de extrañar, que en pleno exilio

De tu éxito más profundo,

Te derrumbes ante todo lo que habita en ti.

Que te contagies de toda la mediocridad.

La que rodea a tu personalidad vagabunda


Es de extrañar, al fin y al cabo,

Que te prives de no verte en el espejo,

Siendo tu tu mayor aliado,

Siendo tu la más pura recreación de tu vida,

Siendo tu reflejo, tu reflexión más profunda.