viernes, 21 de febrero de 2014

La mano temblorosa de Dios


Ocurre a veces que Dios escribe imperfecto en este mundo,
Ocurre que te toca y te desvías hacia abajo y sin correas,
Que te paras a observar demasiado tarde,
Cuando el lodo está encerrándote en él hoy,  y ya te rodea.
Ocurre a veces que la vida es puñetera y te putea
Ocurre que te toca y te hunde más, entre maldades ajenas,
Que te dispones  a salir y no se te presta el don de la fuerza
Ni la gracia infinita de Dios que te salve de tu pena.
Ocurre a veces y no hay explicaciones,
Solo palabras que circundan una idea inalcanzable,
Situada entre arenas movedizas que te hunden aún más,
Cuanto más oses buscarla.
Ocurre a veces que no existen argumentos, ni quien sepa,
Ni quien pueda volver al origen, el único momento salvable,
Ocurre  a veces que las cosas ocurren sin poder lanzar evasivas,
Ni ofensivas que las esquiven, ni manos que las gobiernen,
Ni ojos que las eviten.
Ocurren sin más, y no hay más vueltas,
Cuando el hoyo es profundo, ya no hay retorno,
Solo lamentos, penas y temores,
Y la dolorosa verdad de que hay cosas que ocurren,
Y no hay culpables ni azares, solo la mano temblorosa de Dios que a veces se desvía,
Y deja que ocurran estas cosas.



miércoles, 15 de enero de 2014

Creo que fue impresión mía.




La cama no es tan incómoda como parecía,
La perspectiva de acostarse vestido es rara, se ve todo distinto.
Ser un papel es complicado, más de lo que parecía.
Las luces que se esperaban nunca llegaron, quizá hoy todo sea distinto.

La cama es móvil, el mundo inefable, la estación otoño.
Se calla todo menos la máquina infernal, que te observa
Que habla en su idioma de rodillos, cabezales y sensores.
Tac! Tac!! Tac!! Tac!!!! TAC!!!!
¡Qué sensible es! No es como yo pensaba, es toda fachada
Te venden una prueba de vida o muerte,
Y te encuentras con una impresora, sin más.
No es natural, es paranormal, es para la cabeza.
Te escanea como si fueras otro apunte más,
¡Y seguro que ni entras para el examen final!
Y en caso de entrar… nadie se lo espera
Y te condenarán a ser el culpable de suspensos
Y de suspender para otro día tu final
Que al fin y al cabo no hay mejor condena a muerte,
Que la de dejarte vivir tranquilamente,
Sin escanear más tus pensamientos,
Ni poner a prueba tus nervios,
Ni traerte de cabeza tus dolores,
Más que para realizar de nuevo ese chequeo,
Que de forma natural tú te has impuesto,
Y que nunca jamás has realizado naturalmente.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Canción entre adoquines




Los adoquines fríos se refugian entre el gran silencio y nieve pisada,
Los colores grises se acomodan al sentirse en casa
Se dibujan en renglones que no riman,
Para esparcir sus dimensiones sin color:

Abajo la piedra, el asfalto y el adoquín de antes,
El charco entre ellos y la nieve que ya no es blanca,
Algo más alta la pared y sus escudos,
Y el cielo encapotado y protector
Más aun las mentes y sus pensamientos
Más los corazones tristes que pueblan ciudades
Y aun más el alma de quien quiere subir tan alto.

El viento es cegador, y arranca una lágrima
Que se congela antes de vibrar contra el piso gris
La soledad vertebra el corazón de los marchitos,
Que vagan con pena y sin gloria las calles empedradas,
Delineando círculos rectos que no van a ninguna parte

Y todo sigue igual, de desigual que aquella vez
El color que se sigue manteniendo,
En un punto entre el blanco y el negro
Y el frio congelando los infiernos terrenales de sus calles
Y todo sigue igual, se sigue viendo
De algún modo sin llegar al negro

Enfrente las calles, las luces y el abrigo de niebla
El hielo en un velo que cubre tu ventana
Algo más baja la hierba olivácea pero incolora
Y el suelo encapotado y su quietud
Más aun las manos y sus obras
Más los ojos que no ven el horizonte

Y todo sigue igual, de desigual que aquella vez
El color que se va oscureciendo,
En un punto entre blanco y negro
Y el frio congelando los infiernos terrenales de sus calles
Y todo va fatal, y sigue el viento
De algún modo congelando el tiempo...

...y aun más el alma de quien quiere subir tan alto.

viernes, 26 de abril de 2013

El batir de mis alas, un día.





Estoy a oscuras en una habitación que mira al mundo.

La luz se aprieta entre los agujeros minúsculos de la persiana,

Tratando de huir hacia adentro.



Llega un sonido lejano y vacilante,

Que se vuelve al rebotar contra mis tímpanos,

Aburrido de no molestar.

Llegan otros ruidos de vecinos,

Inacabados e inconexos y anodinos,

Sin trastocar nada más acá.



La letanía del reloj hace presa a mis palabras,

Y el batir de mis alas un día, hace de mi boca una vereda,

Y de mi voz un escenario sin telón ni apuntador,

Y de mi cabeza hace salir una región de pensamientos aburridos

E inacabados e inconexos  que tratan de huir hacia fuera,

Que se van al rebotar contra algún témpano,

Aburridos de no molestar,

Absortos en la letanía de mis palabras,

Entrañados en la lejanía de mi habitación, que mira al mundo.

viernes, 12 de abril de 2013



No se puede decir nada que llene de nuevo este vacío,
Que supla este frío por tu abrigo,

O esta tristeza por tu cariño.

No se puede decir nada sin sentir que ésto estorba,
Sin pensar que nada vale,
Y que nada de lo sucedido es llanamente real.
Ahora la tierra bajo el mundo es más oscura
Y libera un rayo de luz, que antes no existía.
El mundo en el que estamos ya no es igual,
Y el mundo en el que estás se torna a una luz de día.
No se puede pensar nada que razone que ya no eres palpable
Que suplique, una vez más, Dios por tu alma y te recoja/b>
Que te acoja entre sus brazos como tú le adoraste
Y te encoja el corazón entre sus manos de bondad.
Que te enseñe lo que amamos de ti y lo que hacemos,
Que te muestre nuestras risas cuando ese amor se agarre al alma,
Que te haga ver con sus ojos nuestros mundos, donde habitas,
Nuestras almas, donde completas,
Nuestras vidas, donde enseñas,
Nuestros intentos, donde ayudas,
Nuestras ganas de seguir, donde incitas
Nuestro intenso sentir de ser, donde existes.