jueves, 15 de julio de 2010

Caminando entre pasos ajenos (hacia un lugar indeterminado)


Caminando entre pasos ajenos, y respiraciones profundas de otras gentes
El camino se estrecha entre la gente, no por falta de espacio, sino por sobras de gentío.
La música rebotando en los tímpanos me dice que no estoy sordo, pero me expresa su letanía musical.
Los malvas colores de la calle se difuminan entre claro oscuros instintivos,
Producidos por mi propia gelidez, que congela un rayo de sol, en medio de esta tarde.

El sol, impasible, espera una reacción, desmesurada, o no, de la fértil vida aparente que sostiene mi epitafio.
Él que lo sabe todo; y lo que habrá después.
Pero yo, que ni sé que me observa, ni me siento observado,
sigo pisando alternativamente con los pies el suelo que tengo debajo en cada instante, avanzando hasta el final de mi trayecto,
donde,
momentos antes de culminar,
extraigo de sendos oídos a los intérpretes musicales de la nueva era, para dejar descansar a mis tímpanos,
y doy por concluida la canción que sonaba en mi cabeza.
Y doy por cerrada mi conversación sobre las cosas que no sirven para nada.
Y doy por abierta mi ventana al mundo y a la realidad,
Donde tarde o temprano, habrá que pasear tranquilo.

domingo, 23 de mayo de 2010

Un instante en el transporte


El cielo grisáceo no se mueve, está en pause.

El paisaje, mezcla de verde y marrón, se escapa,

Y deja paso a otro similar, pero distinto.

Las nubes amenazan con chafar la sequedad,

Y las hojas verdes desean que cumpla sus amenazas,

La tierra seca, harta de batallas observa sin más el conflicto.

Y yo desde el tren animo a cada cosa

A seguir peleando por sus posibilidades,

Sabiendo que esta guerra,

por cotidianamente natural,

No traerá graves desastres

viernes, 14 de mayo de 2010

¡Que alegres son los colores!


No siempre se nos ha estimulado de este modo,

Y sin embargo, esta vez, ha sido un estimulo grandioso.

Años llevamos apoyando quién sabe a quién, sin pedir nada a cambio,

Sin recibir nada a cambio.

Apoyar sin la certeza del triunfo, con la esperanza del triunfo, sin su gloria.

Años llevamos sin dejar de poner la mano en el hombro de quién sabe quiénes,

Para darles ánimos, e ilusión, y fuerza.

Para llegar, ya no al triunfo, más bien y simplemente, a la alegría, aunque fuese efímera. Por momentánea.

Pero al fin quién sabe quién, nos recompensa con felicidad, que desborda.

En un año, de entre todos los años que llevamos apoyando, sin dejar de poner la voz al servicio de quién sabe quién, de repente, sin comerlo, ni beberlo ni esperarlo, obtenemos el triunfo.

Un triunfo humilde, sin desmerecerlo. Nos ha llegado gracias a quién sabe quién, desde lo más alto del cielo. Y nos ha recompensado con alegría, que vuelve a desbordar.

Pero no es una alegría personal que cada uno siente suya, ni de su propiedad, esa es la magia de esta alegría. Es una alegría de todos nosotros. De toda esta tribu india constante en sus apoyos, y alegre en sus alegrías.

Es una alegría que viste con prendas bicolor (el color de la sangre y el de la pureza), y que se siente orgullosa de ser nuestra. ES una alegría que une, y que nos ofrece más fuerzas, e ilusión, y ánimos; los recibimos nuevamente, para devolverlos otra vez con más garra aún.

Esto no consiste en ganar títulos, consiste en ganar alegrías y disfrutarlas.

Y eso, a nosotros los piel roja,

se nos da realmente bien.



lunes, 10 de mayo de 2010

Por una época, saludable.


Planteando la situación:

Época de estrés desmesurado

Y preocupaciones pre traumáticas

Tiempo de trabajo en saturación,

De tiempo perdido desterrado

y de rutinas de tiempo excesivamente estática.


Planteamiento de la solución:

Devaluar las causas del estrés desmesurado,

Posponer las preocupaciones hasta convertirlas en postraumáticas,

Temporizar el trabajo, dar espacio a la respiración

del tiempo perdido, llamémoslo tiempo respirado,

Y demos a ese tiempo esa forma selvática

Por el bien de mi salud en mente

Por el bien de mi salud pensante

Por el bien de mi salud física

Y de la salud de mi tiempo estudiante;

Al cabo y al final:

Por el bien de una vivencia,

En su fin,

Saludable.

jueves, 18 de marzo de 2010

La multifunción de algunas palabras

Me puse las gafas de entender y el sombrero de imaginar.
Después me quite los zapatos de saltar, y me puse a buscar las botas de subir y bajar.

Con todo puesto en su sitio me dirigí al camino de llegar.
llegue al puente de seguir, y baje por la cuesta de terminar.

Me senté en el momento de descansar, y al ponerme otra vez en pie me di cuenta de todo.

Caí en la cuenta. Vi el problema.

Y vi, por fin, una posible solución.

Las gafas no son solo para entender, ni el sombrero solo para imaginar, ni los zapatos son para saltar ni para subir, bajar.

Ese era el problema. Las cosas sirven para lo que las usemos, no sólo para lo que han sido creadas.

Por eso nunca parecía tener sentido, aquello que escribía.
Por eso nunca aparecía ese sentido que yo quería,
transmitir.

Por eso lo que escribía a veces, se esparcía sin sentido por el aire
por eso lo escrito hoy, con creces, es lo que quise, no en balde
transmitir.

¿Acaso los caminos son para llegar, los puentes son para seguir, y las cuestas para terminar?
Pues claro que no.

viernes, 19 de febrero de 2010

La magia del momento proviene de dos almas,

Que juegan al escondite,

Después al pilla-pilla,

Y por último, a ver cual es más pura.

Su fuerza es carnal pero su vida es metafísica,

Es versátil y escapista de lo agrio.

Se desenvuelven mejor en la espesura,

Entre sentidos y quejidos,

Dándole la espalda al cielo, al menos una de ellas,

Siendo la otra, la alumbrada por la luz de la luna

En medio de la noche.

Se petrifican como dos escaparates,

que no se mueven pero muestran al mundo su interior.

Pero son dos escaparates íntimamente postrados ante sí.

Sólo se muestran al caer el dolor y el sufrimiento,

Al vencer el vértigo de lo humano,

Y el deseo de inanición del desaliento.

La respiración se acompasa y la vida se detiene en un instante

El mundo se postra ante ellos y la muerte pasa de largo vistiéndose de piedad.

EL color de las cosas parpadea y se muestran cuerdos por fin,

Para darle algo de sentido a romA

Y a todos sus habitantes.

Son entonces una menos de las almas atormentadas

Una más de las almas en paz,

Son entonces el descanso de la vida en una eternidad,

Y todo lo que conlleva ser un alma pura.