martes, 2 de septiembre de 2014

Olvidemos a esa señora, hay que apuntar más alto.




El apuntador en esta escena apuntó demasiado lejos,
las señoras, con tupés en sus abrigos ya no andan sin más,
son precavidas y prudentes, con pensamientos viejos,
conversan entre ellas sin un solo argumento parcial.

El apuntador jamás se apuntó a ese cursillo
De listos que gobiernen con mano blanda y ley dura
No llegaba al listón ni de puntillas el muy pillo
Desde entonces, deprimido se chupa la dentadura

El apuntador alguna vez puntúo al más débil
le dio ganas de vivir y sueños de morir menos joven
y después le despuntó la vida estéril
y ya no era débil ni joven, andaba sostenido en los bemoles.

El apuntador dio la réplica y se marchó elegante
sabiendo que la mala copia no es su culpa
afrontando que su vida no va hacia adelante
y que su destino le lleva por una pendiente abrupta
que se escapa entre ladrillos adosados
y locomotoras esparcidas a ambos lados
de un camino que te estorba, puesto en medio
y señoras criticonas que te dicen “no tiene remedio”.
El apuntador entonces se arma de valor y de escopeta
y apunta.
Por fin apunta como debe apuntar un apuntador sin miedo.
Y dispara justo entre el cardado de una y otra y da de lleno
a la cometa que surcaba el cielo sin maldad ni beneficio
y ante la mirada dispensada de control y sorprendida
de la señora concreta que llevaba el diente pintado de carmín
se despide el apuntador no sin antes apuntar  bien alto y fuerte:
“Se me van dispersando señoras, la función ha concluido,
vuelvan a sus casas sin tupés en los abrigos,
y cuando por fin no estén, ya se habrán ido:
¡Demos gracias al señor por nuestro olvido!”
                                                                              FIN



jueves, 29 de mayo de 2014

Canción de la caída



La vida es una caída
Solo hay que saber caer
Ya lo dijo Harry Quebert
La vida está casi vencida
Solo hay que saberse vencer

El calor de una emoción se va deprisa
Irradiando hasta llegar a una espiral
Donde no descansa nada
Como en un baile frugal
Viaja y te encuentra a ti colgando en vilo
Donde solo existes tú y el vendaval
Para caldear tu alma, en calma,
Para rodearte y darte un respiro

El aire de levante ya te da en la cara
Dice que pongas un pie donde apoyar
Dice que no vuelques nada
Como en un baile en el mar
Buscas otra dirección donde ir colgado
Pero solo existes tú y tu vendaval
Y  un abismo donde caes
Y el viento dándote en la cara
Es un respiro…
Es un respiro.
Dice que estás vivo.

viernes, 25 de abril de 2014

La poesía no se programa




Los problemas de diseño  son la base de mis datos,
Los botones de la trenca tienen forma de tendencia
Si me abrigo sin requisitos me internarán de urgencia
En una sala sin ventanas,  por la que volver al hito

Los problemas de mis datos son la base del diseño
Los diagramas de mi mente son sentencias redundantes
Si reitero me repito entre clases itinerantes
Si confirmo el atributo la entidad pierde el valor

Y cuando llegue ese momento de la sentencia final
La ejecución será inminente y todo será un error,
O varios uno tras otro hasta que sin más y de repente
Sin aviso ni presente, todo vuelva a comenzar
Y se note en el ambiente
El dolor de ser un zote,
Un insufrible malhechor
De lo que has de realizar,
O has hecho en estos días,
O el viento ha rehecho.
Pero era tu tarea, no tu lamento, zopenco.

viernes, 11 de abril de 2014

Palabras de Hamlet




Qué es la nobleza y qué la acrecienta,
Qué vale el honor de una persona cuerda y hoy,
Cuál es el mérito de una persona noble y buena
Cuánta es la bondad necesaria para merecer bondades.

“Si a los hombres se los hubiera de tratar según merecen,
¿Quién escaparía de ser azotado?”
Si a los hombres  se les juzgara por sus sombras y no por sus luces
¿Quién escaparía?
Si a los hombres se les ocultaran todas sus partes nobles
¿Quién se quedaría a ver el castigo?

“Trátalos según  como corresponde a tu nobleza,
Y a tu propio honor”
No dispongas, a su juicio de maldad, tus acciones,
Pon ante todo, el juicio de tu valor y actúa en consecuencia
Preséntate ante el mundo como juez de ti mismo y no del resto
Y consuélate de saber que actúas valorando tu honor.

“Cuanto menor sea tu mérito, mayor será tu bondad”
Combatiendo el deshonor con deshonor, tan sólo eso queda,
Equilibra al mundo dándole aquello que le falta,
Cuanta más bondad arrojes a lo malo, menos malo quedará.

“Acompáñalos”
Y actúa, no te quedes ahí parado, observando lo acaecido en tu mollera
Lo que queda entre tus sienes sólo es real si lo liberas.



Palabras de Hamlet que se quedan,
Que se vierten en tu sien al recordarlas
Reventando ideas previas y llenando diques vacíos hasta ahora
Emitiendo clara y dulce una melodía de acierto, entre las sienes.
Ahora queda corregir al viento y volar en la dirección correcta,
Y al encontrar viajeros desperdigados oír entre las sienes un rumor,
Cercano,
real como una idea:
“Acompáñalos”

martes, 1 de abril de 2014

Viejos adornos para segundos de oferta



Viajando en estos segundos de oferta,
viviendo en horas anunciadas en televisión
cuando vives tan lejos de la meta
el camino va a algún sitio pero sin dirección

En las vías de este tren que va a mañana
Y que ayer volcó al volcarme en mis reflexiones
Volará sin rumbo, tras el viento en la ventana
Sin libertad ni eslabón que amarre sus pasiones

Cuando el mundo es mundo sin espejos
Ni colores añejos que adornen su pellejo,
Se refleja en su mirada lo que hay de nuevo, viejo,
Hay un dolor sin vida en esta herida que vagó entre adornos

Que se abre como un berberecho al calor de su cazuela
Siendo el calor la mala suerte y la cazuela la muerte
Que te viene bien y te resbala, por culpa de esta suela
Que está hecha para el mundo en el que el suelo es firme y fuerte
Y el cielo claro, las nubes venideras pasajeras y felinas
Que descargan sólo cuando hay que disparar a la carrera
Para mojar las flores que crecerán sobre tallos con espinas
Que denuncien vendavales que se pierden en las eras
Para encontrar el mundo con la masa entre sus manos
Que se llenan para aquellos desgraciados con poquita gracia
Contadores de estos chistes, que entristecen a cualquiera
Que colocan a cada cual en su panera, y si te sacia
Habrás tenido suerte en la actuación de la moneda,
Que chocó en aquella tarde, contra aquel pisado fuerte
Mientras pasaban viajando aquellos segundos de oferta,
Y volaba en aquel tren sin amarres  de libertad ni de cadenas.
Cuando el mundo era mundo, sin espejos,
Y la vida sin heridas ni reflejos, era sólo vida.